2016: 12 cosas y 4 consejos para los propósitos del nuevo año 8'

por Bor Cobritas 02/01/2017

Impacientes: los consejos para hacer propósitos están en el punto 12.

focus 2016

Vaya año majos, y yo que me pensaba que iba ligerito.

De lo que menos he hecho (aparte de macramé) ha sido escribir, pero con lo inundado que está mi Facebook de reflexiones sobre el año que se va y demás arrebatos nostálgicos de último minuto, no he podido resistirme y voy a contarlo todo de golpe. Porque creo que la única forma de evolucionar para bien es echando la vista atrás y destilando las cosas buenas y malas que han pasado para que el futuro no me pille (tan) a contrapié.

Así que venga, las 12 cosas (1 por mes) que han marcado este añito que se va:

1. El Neumotórax

2016 empezó quitándome el aliento, literalmente. La noche de Reyes me trajo un neumotórax de manual al otro lado del Atlántico, y qué movida. Lo que empezó siendo El Drama se convirtió al poco en la mejor cosa que me podía haber pasado y fue el detonante de un montón de cosas chulas (yo qué sé, las Birras con Bor, vivir en Madrid…) que ahora forman parte de mi día a día y sin las que no concibo la realidad como tal.

Hay que recordarse de vez en cuando que nunca estamos a salvo. En cualquier momento te puede petar un pulmón y todo es mucho más complicado con la mitad de aire.

2. Celia es Celíaca

Celia es Celíaca es el proyecto del que más orgulloso estoy. Lo que empezó siendo un simple grupo de música se ha convertido en un montón de otras cosas que nos hacen sentir un poco más relevantes en el mundo, y eso está bien.

Tuvimos una idea: “vamos a hacer un concierto entre colegas. Conseguimos una sala bonita y acogedora (el Búho Real) y montamos un concierto de andar por casa; como estar tocando en el salón, pero con mejores medios.”

El plan era estar a gusto y pasárselo bien, así que preparamos un repertorio en acústico lleno de temazos propios y ajenos e invitamos a un montón de gente a subir con nosotros al escenario. Y pasó magia.

El resto del año solo fue a mejor, pero eso es otro cantar.

3. Los Haikus

Mi nivel de creatividad estaba por los suelos, así que decidí que tenía que hacer algo con mi vena artística y ponerme deberes. Haikus. ¿Qué podía salir mal?

Durante 30 días, publiqué una foto y un haiku al día para mantener los zumitos creativos fluyendo. Salió mucha mierda, también salieron perlas, y aprendí muchísimo sobre el proceso creativo, la motivación y la realidad agridulce del “artista”. Además, aproveché y documenté todas las conclusiones del proceso en uno de los pocos posts del año. Resultó ser una gran idea.

4. El Crossfit

Cuando empecé con las Birras con Bor, me dije que haría 5 episodios antes de decidir si seguía o si lo dejaba. Hacer vídeos de tu careto mientras bebes cerveza y dices gilipolleces es un acto terriblemente narcisista, y, aunque me tengo en muy alta estima, no quiero poblar internet de mierda con mi cara.

El quinto vídeo hablé del crossfit como quien habla del llover; y lo petó.

Lo petó como la Mahou, como las pipas, como las palomitas, como los cacahuetes con miel, como la tortilla de tu abuela. La gente respondió y el vídeo se compartió, se vio y se apreció, y yo así:

dancing beer

Si estás leyendo esto, hay una probabilidad muy alta de que me encontraras a través de ese vídeo y para un mindundi que hace vídeos y escribe cosas en sus ratos libres, la sensación cuando alguien conecta con lo que creas es indescriptible; lo es todo. Lo agradecido que os estoy a todos y cada uno de vosotros que me habéis dedicado un rato no se puede escribir y que yo me quede a gusto, así que eso, gracias muchas de corazón.

5. El homenaje

Si las cosas salen como se suponen, los nietos entierran a sus abuelos. Esto no hace que sea más fácil, ni justo, ni que estemos preparados. Pero eh, es la vida.

Yo creo que los humanos alcanzamos la inmortalidad a base de vivir en el recuerdo de los que nos quieren; es como un ADN intelectual del que somos muy poco conscientes y que nos da respuestas cuando más las necesitamos. Cuando conociste lo suficiente a alguien, no necesitas que esté para saber qué te habría dicho, porque lo sabes a base de haber preguntado muchas veces (aunque nunca son suficientes).

A mí me habría dicho que soy un sinvergüenza, y un señor guardia.

6. J

En junio apareció Ella, así, con mayúscula inicial. Diré que la admiro, que la respeto, que la quiero, que me hace querer ser mejor con ella. Diré que ella también está bastante contenta. Y no diré más porque todo lo demás es cosa nuestra.

7. La Huella

Es bien sabido por todos que los crossfiteros somos una secta. Pero no es por la marca, ni por el postureo, tanto como por sentirse parte de un grupo de gente que comparte tus mismas taras mentales y ver que no estás solo. Hay pocas cosas que unan más que morir juntos y sobrevivir, y entre ellas está irse de cervezas, así que puedo entender por qué los nenes de La Huella siguen siendo de la familia.

Yo estaba buscando un sitio donde levantar cosas que pesan, pero me vine arriba, se me fue de las manos y el resto es historia; o bueno, historias. Desde la vez que me abrí la cabeza haciendo snatches a la primera vez que competí o que canté en directo (sí, todo en el mismo sitio), el caso es tener algo que contar.

Y lo bien que queda decir que eres La Huella Athlete.

8. El Retrato (de Borian Gray)

Amor eterno a mi retrato. Es que no me puede gustar más.

Bor Isósceles

Lo hizo Isósceles Díaz, que tiene una obra preciosa y una ética de trabajo envidiable.

9. Los zapatos nuevos

Estos son mis zapatos picados de ante marrones, y me combinan genial con el gato.

El gato me combina con los zapatos

Creo que el vestir es una forma más de expresión artística y, como con cualquier arte, cada uno tenemos una voz propia que merece la pena encontrar y cultivar. Hasta ahora no había tenido las ganas (ni el dinero) suficientes como para ponerme a aprender los rudimentos del buen vestir y desarrollar un estilo y una sensibilidad propias, pero ahora le he cogido el gustillo a esto de ir guapo a los sitios; y ni tan mal.

Será que los calvos elegantes molan molamos.

10. El adiós

En noviembre me vine para Madrid desde Barcelona, así que me pasé octubre de despedidas. Desde que sabes que te vas de una ciudad hasta que te vas, hay una serie de días en los que todo es raro, porque te vas y todo el mundo lo sabe. En esos momentos se hacen patentes todas las cosas que dejaste para luego, y toca hacerlas o admitir que ya no las vas a hacer nunca.

Lo más duro fue ver microdecepciones en los ojos de gente que esperaba algo de mí y se encontró con un simbólico portazo en las narices. Al final te lo tragas, porque es tu vida y son tus decisiones, y con el tiempo ves que lo de querer satisfacer a todo el mundo y caerle bien a la gente es una expectativa muy poco realista y tirando a tóxica.

11. La mudanza

Es que me canso solo de pensarlo. Mejor ved el vídeo:

12. Soy el padre de Odín (Miniguía de propósitos de año nuevo)

Lo de que soy el padre de Odín lo dice la Wikipedia, así que nada que añadir.

O bueno, en realidad sí. Como padre de uno de los dioses más conocidos de la mitología nórdica, tengo potestad para daros algunos consejos a la hora de hacer los propósitos del año nuevo:

  1. Haz solo 2 propósitos. Si los consigues antes de que termine el año, ya habrá tiempo de pensar más cosas, pero la estadística no juega a nuestro favor.
  2. No se los cuentes a nadie, que no hay que alardear, ya te queremos tal y como eres. Los propósitos que hagas, hazlos porque tú quieres cambiar y no porque queda bien en el Instagram. Los hashtags de temporada son tóxicos y además, hablar demasiado sobre tus metas puede ser contraproducente.
  3. Si la cosa se pone difícil, aprieta el culo y tira p’alante. Cambiar a mejor no es fácil, pero merece la pena.
  4. Para facilitar el proceso, podéis hacerme ofrendas en forma de sacrificios. Un corderito al horno puede estar bien. Yo lo dejo caer.

Feliz año, guapuras.

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La charla sigue aquí abajo