La insoportable brevedad del ser: Reflexiones a 300 km/h 8'

por Bor Cobritas 28/04/2015

Speed

Este ensayo es el resultado de un ataque de nihilismo dominguero a 300 km/h. Son los últimos dos meses condensados en ideas y pajas mentales que me han ayudado a sentirme más cómodo siendo yo mismo, conmigo y con los demás.

Mi objetivo en la vida es que la gente a mi alrededor se sienta cómoda como para ser ella de verdad y se atreva a ser la mejor versión de sí misma.

“La gente a mi alrededor” eres tú.

Por eso, este post es para ti (como todos, vamos) y puedes hacer con él lo que quieras. Yo espero que te sirva de algo y te haga pensar. Todo lo que quieras contar, es bienvenido en los comentarios.

Porque hay que escribir lo que se piensa; nunca sabes cuál va a ser el mindfuck que te va a cambiar la vida.

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Soy un tipo corriente, 27 años, altito, moreno, buena complexión; medio guapete. Agradable de trato y resultón en primeras impresiones. Una buena materia prima para casi cualquier escena que te quieras plantear dentro de un mundo civilizado. Resido en Barcelona, Capital de Barcelona, provincia de Catalunya, pero vivo entre aquí, Madrid y las nubes. Esto hace que la mayor parte del tiempo viva como con una sensación de consciencia de transitoriedad (saber que todo pasa y se pasa), y el día que me di cuenta de esto, encontré el secreto de la felicidad.

La insoportable brevedad del ser

Las cosas se acaban. Sí, a ver, que todos lo sabemos, pero aún así, nos apegamos a lo que nos rodea como si fuera a durar para siempre; y luego nos frustramos cuando se acaban, como si alguna vez se nos hubiera prometido lo contrario. Total, que un día lo vi clarísimo y llegó la fiesta del disfrute. De repente, tenía una “excusa” para disfrutar de todo, para sumergirme en todo, para empaparme de todo, para darle un sentido a todo. En cualquier momento, el conjunto de yo + las cosas y personas que me rodean ya no será el mismo.

Ya no sé si mañana, en una semana, en un mes o en un año, pero llegará un momento en el que el mundo de hoy se alejará hasta no existir más. Las cosas ya nos serán las mismas, y sería bueno dejar un bonito recuerdo a todos por si les apetece acordarse de mí, que puedan agarrarse a algo medio enseñable.

Y así fue cómo, sin comerlo ni beberlo, fui un poco más yo. Como un paso más, un “me la suda” de libro. Esto se va a ir, yo me voy a ir, tú te vas a ir, todos nos vamos a ir de este momento y este momento va a dejar de existir en cuanto dejemos de formar parte de él; así de fácil. Y mira, durante este rato tenemos tiempo para ser, para disipar incertidumbres.

Cuantas menos mentiras nos contemos, más cierta será la interacción y más real la conexión, y más real la realidad. Vivir momentos falsos es como inventarse una realidad que no es la que es. Es posible que todo se mantenga durante un rato, pero a la mínima que la gente decida volver a ser como es, aquí tendremos una discontinuidad bastante abrupta y se armará la marimorena.

Un cachocarne con extras

Y nosotros, ¿qué somos? Consciencia + recuerdos + cuerpo + presencia. Un cachocarne, sumado a una cierta cantidad de recuerdos que guardan una cierta continuidad y que están ligados a ese pedazo de carne; y luego que todo el conjunto existe en un momento y un lugar concreto y forma parte de una realidad que está pasando.

Con una definición tan difusa, da que pensar el hecho de que la realidad como tal, va a seguir existiendo pase lo que pase, con o sin ti, con o sin los demás. Es un juego donde los jugadores son imprescindibles hasta cierto punto. Cada jugador será parte de la realidad siempre y cuando sea consciente de que esa realidad está ocurriendo y que él es parte de ella; todo lo que ocurre fuera de la presencia del jugador, no es realidad como tal para él, aunque sí información que determinará si realidad futura. Si los hechos están pasando en otro lado, la contribución de los mismos a la realidad del jugador no es mediante los hechos, sino mediante la comunicación de los hechos; mediante el medio por el cual la consciencia del sujeto jugador percibe los hechos.

Por ejemplo, que tu pareja te ponga los cuernos un viernes por la noche no forma parte de tu realidad del viernes por la noche; formará parte de tu realidad del momento en el que te enteras (si es que llegas a enterarte) y luego se añadirá a tus recuerdos del momento en el cual pasó. De esta forma, esa noche que fue de risas y alcohol, dejará de serlo en el recuerdo para convertirse en la noche en la que tu novia te ponía los cuernos mientras tú estabas de fiesta, to ingenuo. La realidad del momento no ha cambiado, solo lo han hecho los recuerdos de esa realidad, los cuales, todo sea dicho, muy seguramente ya venían adulterados de serie.

Un punto a debatir podría ser si la realidad pasada es realidad como la presente. Para mí, lo único real es lo que está pasando ahora porque siempre es ahora. Todo lo demás son recuerdos o predicciones.

Porque a ver, es que, en el fondo, nosotros solo percibimos. Somos un mecanismo que capta información de lo que pasa a su alrededor y la procesa y luego saca conclusiones. Y que luego ni siquiera procesamos toda la información ni mucho menos, es una movida. Así que imagínate la precisión de la percepción de la realidad

Lo que llamamos “yo” podría no existir en realidad. No hay nada que cohesione nuestra identidad más allá del conjunto de lo que “somos” y lo que hemos “sido” (tanto física como psicológicamente, sea lo que sea lo que signifique “ser”), o por lo menos que se sepa. Esto quiere decir que podría no haber manera de preservar la identidad, porque no existe. Y si no existiera, no tendría sentido sentir apego hacia ella, porque… bueno, no existiría.

Mindfulness: alguna aplicación práctica

El Mindfulness o la consciencia plena es saber observar lo que pasa y ya está. Observación objetiva de lo que te pasa por dentro, sin juicio, sin apego y sin identificación. Si me cabreo, no soy cabreo; simplemente, un sentimiento de cabreo ha pasado por mí, y ya pasará. Es una parte de la realidad de ese momento del que formo parte, y que, como el resto de momentos, se irá. Así que ya me dirás tú qué sentido tiene obsesionarse con los sentimientos pasajeros si van a pasar…

La verdadera fuerza del mindfulness es que, cuando lo tienes, sabes más que el resto. Mientras todo el mundo se vuelve loco porque no sabe lo que va a pasar, tú estás tranquilo porque sabes que no sabes lo que va a pasar y estás cómodo con la situación. De todo lo que pasa, igual un 5% lo puedes controlar. El otro 95% está totaaaaaalmente fuera de tu control. Solo puedes observar cómo pasa y responder en consecuencia. Y si ya sabes de antemano qué puedes saber y qué no, puedes dedicar toda tu energía en responder adecuadamente ante las cosas que te van pasando.

Todo esto no quiere decir que te tienes que suicidar y llorar y que nada tiene sentido; todo lo contrario. Ahora que eres consciente de ella, la impredictibilidad del efecto de todo lo que hacemos es lo que le da valor. Es como un artista en un micro abierto que tiene 15′ de escenario para hacer lo que quiera. El tipo sube ahí arriba sin nada y va a hacer lo que mejor sabe como mejor sabe; no intentando contentar a nadie como si tuviera algo que perder, sino siendo muy él; haciéndolo bonito, ¿sabes? El no ya lo tenía antes de subir al escenario, y lo peor que puede pasar es que lo siga teniendo al bajar.

Ya que nada importa realmente, y menos nosotros mismos, igual es momento de dejar de tomarnos tan en serio y simplemente disfrutar. Fuera presiones, fuera rollos macabeos y adelante con la vida. Por supuesto, ser un poco inteligente y no dejar tu trabajo, tirarte por un acantilado y dedicarte a meterte heroína debajo de un puente porque YOLO, carpe diem y todo eso. Asumo que eres inteligente. Yo digo hacer las cosas con la levedad que acompaña a la certeza de que “casi nada es tan importante”.

Así que haz lo que mejor sabes hacer, hazlo lo mejor que puedas y confía en que todo irá bien. No puedes controlar todo el resultado, pero puedes controlar tu parte del mismo. No es que, si lo haces todo bien, todo vaya a salir bien; es que, si lo haces mal, ya no podrá salir bien. Es lo que se llama “ser una condición necesaria, pero no suficiente” para el buen funcionamiento de la realidad. Que no puedas cambiar el mundo tú solo, pero puedes formar parte de un cambio mucho más gordo si haces tu parte el trabajo.

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Foto: Alberto García

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3 comentarios

Las cosas se acaban, y no pasa nada - Maravillawesome 12/05/2016 - 00:06

[…] año pasado le daba muchas vueltas a la futilidad del todo y la impermanencia como característica vital de cualquier cosa; el tema de aprehender fuerte lo de que las cosas se terminan y usar eso como fundamento para saber […]

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5 conclusiones de 2 años maravillawesomes - Maravillawesome 11/11/2015 - 09:27

[…] textos que han envejecido fatal, textos que parece que los haya escrito otro, textos que tienen más razón que nunca y textos que se han quedado en un “ni fu ni fa” existencial raro; como cuando te pica la […]

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Mírate al espejo. ¿Te gusta lo que ves? - Maravillawesome 01/09/2015 - 23:55

[…] lo contrario: un desastre de persona que vive en una ciclotimia constante entre insatisfacción y nihilismo existencial, y euforia absoluta y adoración incondicional a la vida; y todo esto tratando de buscar la […]

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