Cómo acortar las relaciones a distancia 4'

por Bor Cobritas 20/11/2014

La distancia, esa perra.

Últimamente pienso mucho en las cosas que están lejos, y en cómo ese “lejos” puede destrozarlas para siempre o hacerlas indestructibles. Y casi todo en función de las ganas que le eches.

Vivo en Barcelona (cuando escribí esto, trabajaba allí), y mientras, estoy pasando por la mejor época con mi novia, mi familia, mi grupo de música y la mayoría de amigos, todos concentrados por la zona centro de la península. A tomar por saco, vamos. Y no soy el único al que le va bien en las distancias. Me sé el caso de uno que estuvo un año teniendo una relación a distancia España- Hawaii y el de otra que hizo lo mismo con Australia, y les salió bien (y ahora están en Hawaii y Australia, respectivamente; los muy afortunados). Eso sí que es mérito, ¡copón!

Distancias - Mike Fernwood

O sea, que no es imposible. Puede ser que seamos superhéroes (que ya te digo yo que no), o que la distancia en realidad no es tan perra como la pintan. Lo que creo que pasa es que la estamos usando para lo que no es. Como si intentas afeitarte con una cuchara; que no va a funcionar.

Dale una vuelta

Estar lejos de algo lo pone en perspectiva automáticamente. Y muchas veces, cuando ponemos distancia, es la primera vez que lo vemos desde otro punto de vista que no sea estar pegado. Y se ve como raro; en plan: “¿pero… nuestra relación era así? Yo creía que era de otra manera.” Y claro, puede pasar que no te guste, la mandes a paseo y digas que la distancia lo jodió todo; que puede ser, y puede ser que no.

Ese es el primer problema: la perspectiva de la distancia y ver las cosas como realmente son.

Como no cenar por no levantarse del sofá

Con tanta distancia, te vuelves un maestro en diferenciar entre las cosas y personas que tienes cerca solo porque te pillan a mano o porque coincides con ellas porque motivos (circunstanciales) y las que mantienes cerca porque quieres (voluntarias). Mientras que unas están ahí por pura conveniencia, las otras necesitan de querer tenerlas cerca. Que no basta con querer, y también hay que querer ir a por ello.

Ese es otro tema: cuando nos gustan las cosas o la gente solo porque “están ahí” y no queremos esforzarnos por llegar.

Entre leer la prensa o a Bukowsky

Y siguiendo con el contexto, todos esos amigos que lo son solo por compartir rutina; como el punto de antes, pero para personas muy cercanas. La diferencia entre un amigo y un colega es como la diferencia entre un buen libro y un periódico: que el libro lo puedes empezar a leer y retomarlo en cualquier momento, mientras que el periódico va perdiendo valor a medida que pasa el tiempo. Ninguno es inherentemente mejor que el otro; solo hay que entender cómo funcionan para no desilusionarse.

Y ahí va el tercer problema: los amigos que se quedan estancados en otra época.

Y al final: la familia extendida

Después de todo, lo que te queda es bastante mágico; pura confianza y comprensión para con el otro: la familia extendida, y sentirse en casa.

Una relación indestructible y de la que sentirse jodidamente orgulloso, la familia de sangre y la que se elige a base de roce. El hogar, vamos. Y encima sabes que, pase lo que pase, puedes volver, y te sientes el rey del mundo.

Y todo a base de ganas, ¿sabes? Es brutal. Muy duro a veces, porque te gustaría que algunas cosas fuesen de otra manera, y no tener que aceptarlo, ni pasar página, pero bah. Al final, la confianza de ser tú y de ser querido así, y saber que casi casi seguro que no te estás equivocando porque has pasado la prueba del tiempo y la distancia; eso no tiene precio.

De la distancia he aprendido que no es solo una perra destrozahogares. También es una herramienta para ver las cosas con más claridad y poder decidir mejor lo que quieres; una excusa para coger otra perspectiva y repensar tu vida. Y sabiendo eso, yo creo que se puede ser más feliz.

¿Y tú, qué crees?


Foto: Distancias – Mike Fernwood

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4 comentarios

Cómo tenerla más gorda (la vida, malpensado) - Maravillawesome 08/08/2016 - 17:01

[…] Y si algo falla, ¿qué está pasando? Pues que la métrica era el número de relaciones. Daba igual si eran excelentes o terribles, número de relaciones. Punto. Y ahí me pregunté… ¿Quiero más o quiero mejor? […]

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Motivos para tener un blog: Confesiones de un blogger neurótico que busca amigos - Maravillawesome 15/03/2015 - 22:52

[…] más cerca de amigos que están lejos. La gente que ya me conoce, puede leer estas historias con mi voz (literalmente) y tener una […]

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Pepepepillo 20/11/2014 - 23:04

La distancia NO es el olvido. Recuérdalo.

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Bor Cobritas 21/11/2014 - 08:20

¡Y tanto! Si no, ya casi ni existiríamos.

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